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Más allá del sufrimiento, el sentido de la vida

Más allá del sufrimiento, el sentido de la vida, un artículo del blog de SilverWolf - Jewels & Charity, tu tienda online de Joyas personalizadas, plata, anillos, pulseras, collares, etc

El 1 de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió asignar el 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Se eligió este día por ser el de la liberación, en el año 1945, del mayor campo de concentración de exterminio nazi que existió, el situado en Auschwithz-Birkenau, en Polonia.

 

En esta fecha conmemorativa, cuando pensaba en el enfoque que iba a dar a esta publicación, me vino a la mente la figura del psiquiatra y  neurólogo austriaco Viktor Frankl, creador de la logoterapia, que sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwithz y Dachau.

 

Es autor, entre otras obras, del maravilloso libro “El hombre en busca de sentido”, considerado por Karl Jaspers como “uno de los grandes libros de la humanidad”. Y, ciertamente, estoy de acuerdo con él. Se trata de un libro de Psicología en el que Frankl expresa sus observaciones, aprendizajes y experiencias en las condiciones más extremas de los campos de concentración.

 

Y, como nos acercamos, precisamente, al Día en que celebramos el Amor, quiero homenajear a este hombre extraordinario, citando algunos párrafos de su libro en los que habla sobre el sentido del amor. Me parecen pasajes de extraordinaria belleza, que invitan a una profunda reflexión y que transmiten un mensaje positivo en medio del horror en que se convertía la vida dentro de un campo de exterminio.

 

Para Viktor Frankl el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre.

En uno de los capítulos de “El hombre en busca de sentido”, cuando recordaba los momentos felices vividos con su esposa, escribe: “percibí, entonces, en toda su profundidad, el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias intentan comunicar: la salvación del hombre consiste en el amor y pasa por el amor.

 

Comprendí que un hombre despojado de todo todavía puede conocer la felicidad – aunque sea sólo por un instante – si contempla al ser amado. Incluso en un estado de desolación absoluta, cuando el único logro posible consiste en soportar dignamente el sufrimiento, en tal situación, el hombre es capaz de realizarse en la contemplación amorosa de la persona amada. El amor trasciende la persona física del ser amado y halla su sentido más profundo en el ser espiritual, el yo íntimo”.

 

Colgante de cuarzo hialino con pájaros tallados a mano.

 

Otro de los grandes mensajes que nos transmite el autor en esta obra es que el ser humano siempre tiene capacidad de elección, le pueden arrebatar todo menos una cosa: la libertad para elegir el propio camino ante las circunstancias.  

 

Como cita en su libro: “La experiencia de la vida en el campo de concentración demuestra que el hombre mantiene su capacidad de elección. El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en terribles estados de  tensión psíquica y física”.

 

“En un análisis profundo, se advierte que el tipo de persona en que se convertía cada prisionero era más el resultado de una decisión personal que el producto de la tiranía del Lager. De modo que cada hombre, incluso en condiciones trágicas, puede decidir quién quiere ser – espiritual y mentalmente- y conservar su dignidad humana. Precisamente esa libertad interior, que nadie puede arrebatar, confiere a la vida intención y sentido.”

 

Frankl analizó los efectos del sufrimiento en los prisioneros y observó que, mientras algunos reclusos se abatían o degradaban ante el sufrimiento, otros, por el contrario, parecían madurar interiormente. De esta observación dedujo que no es el sufrimiento en sí mismo el que madura o enturbia al hombre, es el hombre el que da sentido al sufrimiento. “El sufrimiento, en cierto modo, deja de ser sufrimiento cuando encuentra un sentido”.

 

Como afirmaba Nietzche: “quién tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”.

 

Me gustaría cerrar este artículo con una hermosa reflexión de Viktor Frankl que conecta de lleno las reflexiones de este nuevo artículo con el mensaje que he querido transmitir desde Silver Wolf para el próximo Día de San Valentín:

El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia”.

 

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On November 1, 2005, the General Assembly of the United Nations resolved to set January 27 as the International Holocaust Remembrance Day. This day was chosen because it was the liberation day, in 1945, of the major Nazi extermination concentration camp that existed, situated in Auschwitz-Birkenau, Poland.

On this commemorative date, when I thought about which approach I would give to this blog entry, the figure of the Austrian psychiatrist and neurologist Victor Frankl came to my mind, the founder of logotherapy, who survived several Nazi concentration camps from 1942 to 1945, including Auschwitz and Dachau.

He is the author, among other works, of the excellent: “The Will to Meaning”,considered by Karl Jaspers as “one of the greatest books of humankind”. And, certainly, I agree with him. It is a book about Psychology, in which Frankl describes his own observations, lessons and experiences under the most extreme conditions in concentration camps.

And since we are approaching the Day on which we celebrate Love, I want to pay tribute to this remarkable man, citing a few paragraphs from his book, where he writes about the meaning of love. I think that they are passages of unique beauty, which invite to deep thought and convey a positive message amidst the horror in which life turned into inside the extermination camp.

For Viktor Frankl love is the ultimate and greatest purpose which humankind can strive for.

In one of the chapters of “The Will to Meaning”, when he recalled the joyful moments lived with his wife, he writes: “I perceived then, in all its depth, the meaning of the utmost secret that poetry, philosophy and beliefs try to communicate: the salvation of humankind revolves around love and involves love”.

I then understood that a man deprived of everything can still experiment happiness – if only for a fleeting moment – if he takes into account the beloved one. Even in a state of absolute despair, when the only possible accomplishment consists in gracefully enduring the pain, in such a situation, mankind is capable of materializing in loving contemplation of the beloved one. Love transcends the physical person of the cherished one and finds its deepest meaning in the spiritual being, in the intimate self.

One of the other great messages the author conveys in his work is that the human individual is always capable of choice, as everything can be snatched away from him except for one thing: the freedom to choose his own path under the circumstances.

As the author cites in his book: “The life experience inside the concentration camp shows that mankind preserves his ability to make a choice. Mankind can retain a stronghold of spiritual freedom, of mental independence, even under dreadful strained mental and physical states.

“After thorough analysis, it is observed that the type of person in which each prisoner resulted in was based really more on an individual choice than as the result of the Lager’s tyranny. Therefore, each man, even under dire circumstances, can decide who he wants to become – spiritually and mentally – and sustain his human dignity. Precisely, that inner freedom, which no one can take away, is what bestows upon life purpose and meaning. 

Frankl analyzed the effects of facing hardship in prisoners and observed that, while some of the inmates became despondent or demoted under distress, others, on the other hand, seemed to internally mature.  In light of this observation he gathered that it is not hardship in itself which matures or detracts mankind, it is each individual who gives purpose to this distress. “Pain, in some way, stops being pain when there is a purpose for it”.

As Nietzsche stated: “He who has a why to live for can bear almost any how”

I would like to conclude this blog entry with a lovely forethought from Viktor Frankl, which fully connects the reflections in this new article with the message I wanted to convey from Silver Wolf for next St. Valentine’s Day:

“Love for oneself is the starting point of personal growth for the  individual who has the courage of being held accountable of his own existence”.

Gracias a Beatriz Anderson por la valiosa traducción de éste texto.

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