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La conservación de la naturaleza, uno de mis fines solidarios

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Ayudar a la conservación de la naturaleza es uno de los fines solidarios que me fijé cuando fundé esta empresa, es uno de los pilares de mi proyecto de vida y eso me ha llevado a encontrar personas maravillosas que comparten estos valores.

 

Es el caso de Ramón Carretero, fotógrafo conservacionista, que ha cedido sus fotos y testimonio para que podamos montar un vídeo precioso que trasmite toda la sensibilidad, admiración y respeto que sentimos por la naturaleza.

 

Os transcribimos al completo la entrevista que le realizamos y que podéis escuchar, en parte, en el vídeo que hemos creado para esta ocasión. Esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotras.

 

 

¿Cómo conociste a los lobos?

 

Realicé actividades de voluntariado y trabajé en varias reservas de animales, tanto en España como en otros países del mundo, pero fue en una en especial donde conocí y me enamoré de los lobos.

 

Primero, entramos con los lobos adultos, la verdad es que cuando estás enfrente de ellos es una experiencia increíble. Me quedé prendado de esta especie.

 

Después, entramos a conocer a los cachorros. Fui muy afortunado porque fue como amor a primera vista. Los cachorros tenían 6 meses y, aunque estábamos varios alumnos, la verdad es que no se despegaron de mí, saltaban encima de mí jugando, me tiraron al suelo dos veces (ríe) y eso fue el remate para que yo me quedara enamorado del lobo.

 

La felicidad que experimento en esos momentos es absoluta.

 

El contacto con los animales en general, ya no solo con los lobos, me conecta totalmente al presente, al aquí y ahora, cualquier otro tipo de distracción mental cesa por completo y, además, me conecta a la naturaleza y me hace sentir mejor persona.

 

El hecho de estar cerca de ellos más allá de que es una experiencia gratificante, saca lo mejor de mí, me hace más sensible, más respetuoso con la naturaleza.

 

El encuentro con el tiburón blanco

 

Algo parecido, aunque diferente, experimenté con el buceo con el tiburón blanco, sobre todo haciendo referencia a la exposición Lobos y Tiburones.

 

Cuando lo ves en medio del gran océano, cuando solo está lo que llaman “el gran azul”, es una experiencia inolvidable, porque lejos de lo que dice la película “Tiburón” y las noticias sensacionalistas, el tiburón blanco se mueve con una elegancia tremenda, de una forma armoniosa y tranquila. La sensación que tuve es como de ser un invitado en su medio.

 

El tiburón blanco es el Rey del océano y yo me sentí muy afortunado por poder estar ahí contemplándolo.

 

Es una sensación impresionante, te das cuenta de que estás frente a un ser perfectamente evolucionado. Los tiburones llevan en nuestro planeta desde antes de los dinosaurios y en millones de años no han necesitado evolucionar.

 

¿Cómo surge la exposición Lobos y Tiburones?

 

En esos momentos, tanto cuando estuve con el tiburón blanco como cuando estuve con los lobos, pensaba en todo el daño que les hacemos a estos animales, que es muchísimo, a estas dos especies en concreto, pero, por supuesto, al resto de animales.

 

Sentí la necesidad de demostrarles mi gratitud a estas especies por todo lo que me han aportado y me aportan, necesitaba devolverles algo de lo que a nivel personal me han dado a mí, pero también como especies muy importantes que son para el equilibrio de los ecosistemas porque son dos grandes depredadores que están en la cima de la cadena alimenticia.

 

La exposición es una herramienta magnífica para demostrarles mi gratitud, tratar un poco de corresponderles y mostrar una imagen más realista de estas especies y también más bonita que la tradicional de los cuentos, de las películas, del sensacionlismo...

 

Fotógrafo conservacionista

 

A través de mis fotos trato de devolverles la dignidad a las especies.

 

Para mí la fotografía adquiere su máxima expresión, su máximo sentido, cuando va asociada a una misión que sea necesaria para aportar algo a este planeta, en mi caso particular, cuando va asociada a la conservación de la naturaleza.

 

Aunque, lógicamente, intento hacer fotos bonitas, que gusten al espectador, lo que trato, sobre todo, es que mis fotos tengan un mensaje.

 

Nuestra misión compartida por conservar la naturaleza

 

En el mundo actual, gran parte de la población y diversas industrias, consideran a los animales como recursos y también como un ejemplo de lo malo o como un ser inferior al ser humano, el típico cliché de “te comportas como un animal”.

 

Yo los veo como compañeros de viaje de nuestra existencia, además, los necesitamos. Por muy poco respeto que pueda sentir una persona por los animales, los seguiría necesitando porque tienen la función de mantener el equilibrio en la naturaleza. Aunque nosotros, como humanos, también la tengamos, conseguimos lo contrario.

 

Los animales son habitantes de nuestro planeta, tienen sus derechos, también sufren y luchan por sobrevivir. La vida de un animal salvaje es durísima. Cada día deben buscarse su sustento.

 

En el caso del lobo y del tiburón, para mí, son obras cumbre de la evolución. Son dos especies que reinan en sus respectivos hábitat.

 

El lobo tiene una mirada única en el mundo animal, te traspasa con ella y un aullido ancestral que me transmite esa voluntad indómita que tiene por sobrevivir.

 

Admiro mucho al lobo por esta capacidad, que en un país como España, con un grado altísimo de humanización en el que no hay parcela de tierra que no esté bajo la influencia del ser humano, ya sea por infraestructura, caza, vertidos, cercados, etc, que con éstas condiciones, un gran depredador como el lobo siga existiendo, eso tiene mucho mérito y habla mucho de su capacidad de adaptación e inteligencia.

 

En contra de lo que mucha gente cree y esto ya lo decía Félix Rodríguez de la Fuente, el lobo tiene una conducta social muy similar a la del ser humano. Por eso el perro (descendiente del lobo) y el hombre son tan afines.

 

Para el lobo su manada, o lo que es lo mismo, su familia, lo es todo. ¿Cuánto mejor nos iría si tomáramos como ejemplo la lealtad que tiene el lobo con su manada? La fuerza del lobo reside en la manada y la fuerza de la manada reside en el lobo. Es un ejemplo de cooperación y trabajo en equipo.

 

Lo triste es que estas dos especies, que están plenamente adaptadas a su medio, ahora mismo no cuentan con los recursos para poder sobrevivir por sí mismas si no las ayudamos.

 

Ahora mismo se matan unos 100.000.000 de tiburones al año, que es una barbaridad y la población de lobos sigue decreciendo, año tras año. En España se está manteniendo.

 

Con la exposición de Lobos y Tiburones trato de apelar a la empatía del espectador con estas especies, para que vea estos animales a través de mis ojos.

 

La exposición está pensada especialmente en los niños, contiene un libro para que ellos cuenten otra versión del cuento de Caperucita y de la película “Tiburón”. Hay historias muy bonitas que espero publicar un día.

 

Desde Silver Wolf seguiremos trabajando por sensibilizar en la importancia de la conservación de la naturaleza, seguiremos apoyando proyectos como éste y personas como Ramón Carretero que hacen del mundo un sitio más amable.

 

 

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